Una mañana fría al despertar por el sonido de la radio que está en el escritorio, encuentro un par de zapatos nuevos, negros y muy brillantes en el piso al costado de mi cama. Me siento confundido, pero los recojo y busco a papá para preguntarle si son de él. Al igual que yo confuso, responde que no.

Entonces regreso a mi habitación, dejo los zapatos en un costado, y retomo mi día. Luego de un delicioso almuerzo con papá y mamá, y regreso mi cuarto por una siesta. Y al ingresar, no toqué los zapatos que había visto negros y brillantes hace unas horas, ahora están llenos de barro y en el mismo lugar del principio, al costado de mi cama. Al darme cuenta que algo extraño estaba ocurriendo, decido investigar, y me pongo en contacto con mi amigo Ashton Alexander. Le cuento lo que está pasando, y entonces el recuerda un libro que había un libro de pequeño ‘’Las personas bajo mi cama’’. Entonces decidí leerlo. Un corto cuento de fantasía que hablaba de una sociedad de personas miniaturas. Todo parecía no tener sentido, pero al mismo tiempo, muchas cosas coincidían.

El cuento hablaba de que estas mini-personas usaban nuestro calzado para cobrar un tamaño normal. Había algo de todo esto que me confundía, estos zapatos en mi habitación no eran míos, ni de nadie que viviera en mi casa.

Esa noche, decidí dejar los zapatos exactamente donde los encontré, y mantenerme despierto toda la noche con la intención de poder ver lo que está ocurriendo. Me acuesto, apago las luces, pero tengo la linterna conmigo. Poco antes de quedarme dormido, escucho voces.

Rápidamente prendo mi linterna, alumbro al lugar de donde provenían las voces. Allí en un rincón, dos personas miniaturas peleando por quién sería el portador de los zapatos. Sin siquiera notar que los estaba viendo uno de ellos de un brinco, entra en los zapatos. Y rápidamente, pasa a medir más de 1,80M.

Entonces me paro, prendo la luz, y sin sentir miedo, le pido que me explique que hace en mi habitación a esas horas, y que significan esos zapatos. Esta persona media temerosa responde: ‘’Venimos de Minilandía que queda bajo tu cama, y sólo nos alimentamos de hojas de lenga. Por este motivo, durante las noches cuando nadie nos ve, calzando zapatos ajenos, obtenemos este tamaño, para así poder ingresar a tu mundo sin ser visto de manera extraña, y así poder recoger alimento para nuestra gente con esta grandiosa explicación, tomo mi campera, mis zapatos, y amistosamente, acompaño a este ser a juntar hojas de lenga”.

Por Francisco Villarroel

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