Su nombre es Priscila Vallone, es una de las artistas más reconocidas de Tierra del Fuego y del país, fue cofundadora de la revista Chirlo y en su corta trayectoria en el arte, no dejó de alcanzar logros que además de ser conmovedores por el espíritu y el enfoque social, se volvió una inspiración para las distintas generaciones.

RULO: Antes que nada, tenemos curiosidad en conocer tu edad, porque las fotos que vimos en redes sociales indican que sos muy joven.

PRISCILA: Bueno, por el momento tengo 26 años, algunas veces me siento joven y otras para nada, pero qué bueno las fotos reflejen lo primero!

RULO: Entendemos que naciste en Río Grande, pero vivís en Buenos Aires. ¿Cómo fue ese paso de salir a estudiar arte? ¿En qué momento descubriste tu interés y esa pasión por el arte?

PRISCILA: En realidad nací en Rosario, Santa Fé, pero desde los 2 años vivo Río Grande y mi vínculo con la isla desde entonces siempre fue sumamente estrecho y amoroso, no me hubiera imaginado creciendo en otro lugar. Más o menos desde la misma edad me llevaron a un estudio de danza, donde empecé a bailar Clásico y ahí empezó mi camino en el arte y el movimiento. Luego fui desarrollando otros intereses como la escritura o la fotografía; más o menos a los 9 años empecé a escribir algunas cosas, me gustaba mucho leer, y esa necesidad se fue profundizando y creciendo, aún al día de hoy. Cuando me fui a estudiar a Buenos Aires en el año 2012, la verdad es que me gustaban varias carreras y no estaba del todo segura de lo que quería seguir. Primero hice el ingreso para Comunicación en la UBA, en el medio me cambié a Letras, y finalmente me terminé pasando a Artes; pero en paralelo a todos estos cambios también había empezado Expresión Corporal en la UNA, que fue finalmente la carrera de la que me recibí. También pasé por la ENFO para estudiar fotografía, e hice varios cursos de otras cosas que tenían que ver con comunicación, iluminación, espectáculos; siempre fui inquieta y me interesaron muchas cosas. Desde muy chica el arte fue uno de mis pilares y mis padres siempre me acompañaron en eso, por lo que al decidir estudiar arte, más allá del prejuicio que se tiene respecto de su salida laboral, no tuve dudas respecto del camino que quería seguir. Me fuera muy bien o me fuera muy mal, sabía que era eso a lo que quería dedicarme. Más cerca de terminar la licenciatura, me di cuenta recién de qué era lo que me interesaba respecto de lo laboral en realidad, pero encontré un poco tarde en mi contexto esa carrera, que es la de Gestión Cultural. No era solo el área artística, si no el desarrollo de proyectos culturales y todas las vinculaciones y cuestiones que suceden en el medio lo que realmente me apasiona. Por suerte tuve la posibilidad de formarme en eso también con una diplomatura y un curso de posgrado. Ahora me encuentro actualmente viviendo en Río Grande desde fines del 2018, y trabajando de ambas cosas, como Gestora Cultural y docente de Expresión Corporal. 

   

RULO: ¿De qué manera se entrelaza la escritura con tu carrera?

PRISCILA: Después de mucho desarrollar, producir e investigar, llegué al pensamiento de que tanto la escritura, como la danza y la fotografía me funcionan como tres lenguajes, muy distintos en su metodología y ejecución, pero que se alimentan y responden de igual manera a la creación. Desde este lugar, los vivencio íntimamente relacionados, por lo que la escritura en relación con la Expresión Corporal constituyen dos vías de entendimiento, de canalización, que me permiten abarcar y desarrollar desde distintos puntos una misma idea. Con la escritura me sucede que suele aparecer como una necesidad, como un “escribo luego existo”, y a través de la Expresión Corporal aparece la posibilidad de materializar desde el cuerpo todo eso que me sucede en el plano de la poesía, y viceversa. Hay gente produciendo sobre la idea de corporizar poemas, o de poemar el movimiento, y los resultados son asombros. Pero al margen de ello, creo que hay algo intrínseco entre ambos lenguajes que tiene que ver con el origen de lo que se crea, y con las formas en que eso se materializa.   

RULO: Entendemos que sos cofundadora de la revista Chirlo, contanos un poco de qué se trata la revista y cómo es que alguien tan joven se convierte en la responsable de un proyecto tan grande.

PRISCILA: Chirlo fue un proyecto colectivo hermoso del que me enamoré completamente. Era una revista de Arte Federal online, con una planificación mensual, que entrevistaba a referentes locales de distintos rubros de cada provincia. Empezamos por Tierra del Fuego y llegamos hasta Neuquén. El equipo estaba conformado por personas residiendo en distintos puntos del país, y la verdad es que la carga y el volumen del proyecto se volvió difícil de sostener. La idea de una revista venía masticándose hacía un tiempo, y con una de mis amigas hermanas y colega en varios proyectos, Tatiana Gallardo, terminamos de darle forma para que saliera a la luz. Siempre trabajé en proyectos colectivos, y estoy convencida de que lo que los hace crecer es el trabajo conjunto de un grupo de personas que creen en lo que están haciendo, que tiran para el mismo lado, y que ponen todo de sí para que ese proyecto funcione. En este caso se dieron todas esas condiciones para llegar hasta donde llegamos, con muchas responsabilidades en el medio y trabajando a distancia, por lo que estoy sumamente agradecida y orgullosa de lo que Chirlo logró y nos dejó como material valioso de registro.

RULO: ¿Cómo estas transitando este momento histórico del mundo? ¿Podes inspirarte en momentos como este?

PRISCILA: La verdad es que las primeras semanas, en que hubo una pausa de la rutina y del mundo, tuve como una explosión creativa en la que pude escribir bastante y luego se me dio por el lado del collage con revistas. Siempre me gustó, pero me era un lenguaje bastante inexplorado. También pude ponerme a tocar (no hago música per sé pero tengo tambores de metal de Ovnidrum que son mi terapia sonora personal) y hacer muchas de las cosas que por falta de tiempo venía posponiendo. No sé si fue tanto un momento de inspiración sino más bien de catarsis y de necesidad de hacer algunas de estas cosas que me alivian y me nutren. Luego de eso, nos reorganizamos en el plano laboral y trabajar desde casa es otro mundo, con menos horarios fijos por lo que las tareas se extienden. He tenido más que nada momentos de reflexión en los que la escritura fue indispensable. Pero la inspiración como ese estado de poesía y contemplación del mundo en el que me resulta propicio generar creaciones en torno a temáticas que me interesen, aún no me ha llegado.

RULO: Aprovechamos esta oportunidad para saber si esta situación (pandemia) afecta de alguna manera, tal vez económica, al arte o al artista?¿ Nos explicas?

PRISCILA: Sí, lamentablemente afectan y mucho. A los estudios de danzas que tuvieron que permanecer cerrados, a los y las profes que no están pudiendo dar clase, a artistas callejeros, a dueños de teatros y centros culturales, a todo el rubro de espectáculos que no pueden ejercer, a bandas y músicos que tampoco pueden brindar un recital, a artesanos/as y productores que no logran generar ventas; prácticamente todo el ámbito del arte y la cultura se vio afectado y lo seguirá estando de aquí a un largo tiempo. Por suerte ahora se están implementando algunas nuevas metodologías desde la virtualidad en ciertos casos, empiezan a abrir algunos estudios con medidas de prevención para la salud, y hay ciertos subsidios como para palear un poco la situación, pero la verdad es que el sector está muy afectado.

RULO: ¿Qué lugar ocupa el arte en la vida de los vecinos de Tierra del Fuego? ¿A qué se debe?

PRISCILA: En mi experiencia, el rol del arte resulta primordial en nuestra provincia, no solo por el desarrollo cultural y artístico que se da en todo territorio, sino porque en nuestro caso se nos da la particularidad de que, dado el clima quizás, vivimos mucho tiempo puertas adentro. Este factor nos provee de un contexto propicio para la introspección y la reflexión de ciertas cuestiones, la exploración del mundo interno personal, lo cual incentiva la necesidad de exteriorizar y canalizar eso que sucede en el adentro, de darle forma y materializarlo. Suceden cuestiones exógenas, como la existencia de un colegio de arte, lo cual no es para nada menor, que alimentan este contexto. Para ser una provincia chica, es notable el caudal y la calidad de artistas que emergen en la isla, que se desarrollan y se profesionalizan, que defienden sus derechos y contribuyen al crecimiento de todo nuestro sector artístico y cultural. Hoy, de alguna forma, ya existen determinados circuitos artísticos armados en distintos rubros, y principalmente una enorme demanda por la profesionalización y el desarrollo en el área, lo que deja en evidencia la importancia del arte y la cultura en Tierra del Fuego.   

RULO: ¿por qué es tan importante que los niños y niñas se introduzcan a temprana edad en este mundo del arte?

PRISCILA: Sin duda el arte juega un papel fundamental en la expresión de emociones, en el autoconocimiento, en el aprendizaje, en el desarrollo de la imaginación y en muchísimas cosas más. Creo que la pregunta a la que me encantaría que llegáramos algún día como humanidad sería ¿Cómo no va a ser indispensable que los niños y niñas atraviesen experiencias artísticas desde temprana edad? Es entonces cuando tener a disposición otros lenguajes, en conjunto con el verbal, se vuelve primordial. Y obviamente este deseo se extiende a que los lenguajes artísticos sigan formando parte en la adultez, que es a veces cuando más los necesitamos también, para hacerle frente a nuestras situaciones límite. Bien nos lo viene demostrando el tránsito de esta pandemia, en la que surgen espontáneamente diversas acciones desde el arte en pos del bienestar. Un ejemplo de ello son los vecinos y vecinas que cantan desde sus balcones para compartir un momento de esperanza,  entre muchas otras. 

RULO: ¿Cuáles son las cosas que te enamoran de la vida? ¿Y cuáles te enojan?

PRISCILA: En general, muchas de las cosas que me hacen pensar que vale la pena ésta existencia y ésta vida, tienen que ver con gestos que vienen desde el más sincero y profundo amor, del estar ahí honestamente sin dobles intenciones, ni juicios, ni expectativas; todo aquello que tenga que ver con la empatía me emociona, con la entrega desinteresada y que eso sea la fidelidad propia. Siempre digo que el amor puro es mi camino, mi faro, cuando me pierdo un poco es ahí a donde vuelvo a recordarme por qué estoy acá. Eso por un lado, y por otro, hay cosas más simples todavía que me emocionan y me enamoran, como el silencio a la mañana cuando llega el invierno y todo se congela, presenciar atardeceres, tener momentos de plenitud entre el caos. Por suerte la isla nos da muchísimo de todo eso. Y enojar, un poco me enoja todo lo que va en contra de lo dicho anteriormente; me enoja mucho la crueldad sin razón y sin medida, eso creo que es lo principal; las acciones que no contemplan el daño a los otros, las injusticias. Y no sólo hablando entre personas si no en general, parece tonto pero hasta cuando veo perritos viviendo en patios, en muy mal estado y sin agua ni alimento, también me enoja muchísimo.   

RULO: Tal vez, haya jóvenes y/o adultos que aún no se animan a dar sus primeros pasos para ordenar las ideas y crear aquello que tienen en mente. Y vos, como fiel emprendedora, ¿podrías ofrecerles un mensaje de aliento?

PRISCILA: Primero, y desde mi experiencia, sugiero un montón soltar los prejuicios, ajenos pero sobre todo los prejuicios propios. Y no poner exceso de expectativas en un resultado inmediato, cada proceso creativo lleva su propio tiempo y respetar eso alimentándolo es lo que hará que su obra o creación crezca y se desarrolle hasta alcanzar la meta propuesta. Si la idea ya está ahí, va a seguir latiendo, lo siguiente es empezar a descubrir su forma y cómo se quiere plasmar eso en el mundo. Sirve mucho visualizar y escribir, describir, hasta que todo ese cúmulo de idea y sensación empiece a tomar forma. Y una vez que encontramos de qué se trata, que pudimos pensarlo y visualizarlo en detalle, que sabemos en qué lenguaje se plasmará, y cómo queremos que se desarrolle, lo ideal es empezar a planificarlo. Todos los procesos tienen etapas a cumplir y planificarlas es la mejor manera de poder ordenar cuál va a ser el siguiente paso en ese desarrollo, cuánto tiempo nos puede llevar, qué vamos a necesitar o qué cosas estarán implicadas en cada etapa. Por último pero súper importante, creer fervientemente en lo que se está haciendo, en su creación, en sus objetivos. No olvidar que todo lo que hagan, pequeñísimo o enorme, puede cambiar algo en el mundo de alguien. Incluido el propio.

RULO: GRACIASSSSSSSSSSS!!!!!!

PRISCILA: Muchísimas gracias a ustedes por su inmenso trabajo con la palabra, por permitirme contar un poco de mi historia, de mis procesos, y por traer reflexiones interesantes y necesarias de seguir charlando. ¡Abrazos fuertes y hasta la próxima!  

 

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