Llegan noticias de mi ciudad. 

Enloquecieron los perros

como enloquecen los vientos

o las flores que nadie mira.

 

Perros que quizá

una vez fueron Toby

o Negro o Lola

reunidos en las calles

mordiendo el aire

sus sombras

los cuerpos que atraviesan 

el reino transparente del invierno.

 

En geografías lejanas

los hechos extraños duplican

la extrañeza.

 

¿Se acordará la gente?

¿Se acordará? 

 

Hablo de un verbo en desuso:

acordarse es irse del olvido

y también despertar,

ponerse cuerdo.

FLORENCIA LOBO, DE USHUAIA. 

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