Ayer la montaña

despertó

y llegó a buscarte.

 

Te vio allí en la orilla.

 

Sus pies tocaron el mar.

 

Sentiste el susurro

mientras la brisa pincelaba tu plumaje.

La montaña inmóvil

Quedó sola.

 

Contemplándote.

 

Mientras las nubes

Sintieron resguardo en ti.

 

El mar rozó la desnudez de tu alma

saciando de mañanas

al sol que acaricia tus alas.

 

Dándote de comer sueños.

 

Mientras te recuestas

En la arena

Bajo el árbol

Cerca del bosque

En la ladera

En el regazo de la marejada

La montaña despertó

Y llegó a buscarte

a ti, paz anhelada.

SILVINA BIOTT, DE USHUAIA

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