I.
A veces la geografía
se simplifica,
se traduce
en un ejercicio
imaginario
de distanciamiento
y cobra significado
el manejo temporal
del espacio perdido,
la preservación
de alguna forma mínima
que se escapa
o se inmortaliza.

A veces la geografía,
presa de los vendavales,
muere.

El aire se hizo viento
y el viento
se encadenó frío
a la ciudad.

La lluvia, primero
gotas livianas que
apenas se sostienen,
no pueden con la espesa bruma:
en esa unión,
en ese reciclado natural,
nace la nieve:
majestad blanca,
envuelve con su cuerpo
compacto
los últimos sabores húmedos:
tiene la virtud
de igualar las cosas
y un alma de espada.

 

RODRIGO GUIDI, DE USHUAIA. 

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